Origen del Spiribol

Que haya un deporte de palas, nacido y fabricado en España, con conciencia e implicación solidaria puede llamar la atención. Que surja como necesidad de una familia numerosa y de la inquietud por ayudar, de la intención de incluir en esta perspectiva a quien participa o juega, aporta un valor especial.

Hace más de 70 años y en plena alpujarra granadina (Lanjarón) Baltasar Fábregas desarrolló las primeras bases de lo que más adelante sería un deporte. Tuvo la genial idea de clavar un mástil de madera en cuyo extremo superior ataba una cuerda y del contrario una pelota hecha a base de trapos. Sus once hijos lo practicaban y así no perdían las pelotas -al tratarse de una zona muy abrupta y montañosa- evitando la continua tarea de ir a recogerlas.

Décadas después su hijo Javier perfeccionó y patentó un modelo de Spiribol transportable y así disfrutar de él en multitud de lugares.

Fue en 2002 cuando uno de sus nietos, Jesús Candel Fábregas -que había finalizado los estudios de medicina- decidió darle forma al juego. Creó su reglamento y perfeccionó el modelo de Spiribol, originando una nueva modalidad deportiva en el mundo de la raqueta. Como en su tiempo libre también colaboraba con entidades que ayudaban a menores, incorporó al Spiribol la esencia solidaria. Tenía delante un deporte y al mismo tiempo una herramienta para ayudar a los niños en situaciones de vulnerabilidad. Le llamaban el hombre del Spiribol, porque siempre hacía jugar al deporte de su familia. De aquí el sobrenombre de Spiriman.

Para este último objetivo solidario creó la FUNDACIÓN SPIRIBOL cuyos patronos desde sus inicios se involucraron en el proyecto ya que veían un deporte que se adaptaba a todo tipo de edades y que se repercutía en causas sociales.

El Spiribol se introdujo en el ámbito educativo granadino donde tuvo una excelente acogida por parte tanto del alumnado como del profesorado (el movimiento spiribolero) generando todo tipo de programaciones, jornadas y campeonatos. Observando la potencia y motivación que generaba se realizaron diferentes programas que integraban deporte, arte y expresión corporal con repercusión social. Todo ello derivó a difundirlo en el resto del Estado.

Hoy por hoy el Spiribol se va introduciendo a nivel educativo para que vaya progresando su esencia y con esa percepción: la de primer deporte solidario, donde quien juega también se implica de forma consciente en ayuda.

Las actividades oficiales y campeonatos se realizan según demanda y siempre a partir de la organización o con la colaboración del Equipo Oficial de Spiribol (eventos@fundacionspiribol.com – 692 058 312), asegurando que toda práctica tiene el sello de autenticidad (deporte y solidaridad).

Si participas o colaboras de esta forma un deporte solidario podrá existir y sabrás que formas parte de él.